martes, 31 de enero de 2012

El genocida Joaquin Guil, condenado a perpetua, se esconde

Está internado en una clínica privada de la ciudad
Piden evaluar la situación de Joaquín Guil

Las organizaciones de derechos humanos de Salta pidieron a la Justicia Federal de la Provincia que revea la situación del comisario general (r) Joaquín Guil, internado desde comienzos de mes en un sanatorio privado de esta ciudad.

El policía, condenado a prisión perpetua por el secuestro y desaparición del exgobernador Miguel Ragone, y por la Masacre de Palomitas, se encontraba alojado en la cárcel penitenciaria federal de General de Guemes, pero a raíz de sus problemas de salud fue derivado a la clínica Cenesa, donde se determinó que presentaba problemas de presión arterial y renales y quedó internado en terapia intensiva.

El defensor oficial Martín Bomba Royo pidió que cuando se le dé el alta, sea trasladado a su domicilio particular para que cumpla allí la condena, por tratarse de una persona mayor de 70 años. En tanto la abogada Tania Kiriaco, de la organización de derechos humanos “Lucrecia Barquet”, consideró que el condenado “está especulando con su enfermedad para evitar que lo regresen a la cárcel”. Por ese motivo la organización pidió a la jueza federal ad-hoc, Elsa Parodi, que Guil sea examinado por un médico del Poder Judicial de la Nación para que evalúe la situación del paciente para determinar si puede continuar internado. “También hemos solicitado que la clínica de a conocer el diagnóstico”, afirmó Kiriaco. Dijo que “de ese informe surge que Guil ya estaría en condiciones de ser dado de alta”.

Al mismo tiempo la letrada requirió que el Servicio Penitenciario Federal informe qué unidad carcelaria del país cuenta con el servicio de terapia intensiva. “Lo que queremos es que de una u otra manera Guil cumpla la prisión en un establecimiento carcelario, como lo ordenó en su momento el juez federal Julio Bavio”, expresó. La abogada le atribuyó vital importancia al examen médico que deben realizarle los forenses de la Nación.

“Guil cuenta en su haber con dos condenas a perpetua por delitos de lesa humanidad y no es justo que ahora quiera ocultarse en una clínica o en su casa para evitar la cárcel”, sentenció Kiriaco.

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